Tengo la pequeña, pero odiosa manía de pensar demasiado en las mismas cosas. Me paso la vida pensando si hice algo peor o mejor, el "qué habría pasado si hubiera..." El pánico que le tengo al futuro me hace pensar en el presente más de lo necesario. Pero a partir de ahora me quiero considerar admiradora del presente.
De lo bello del amanecer y de ver un nuevo día, a pesar de la lluvia, un cielo azul, de lo bonito de despertar y ver la nieve caer tras la ventana, o sin estar tras ella. No me importa las vueltas que doy y daré en la vida, si he estado delante o detrás, arriba o abajo, qué calles dejo o no dejo de transitar y de qué manera.
Lo importante es lo que llevo dentro, la felicidad de las pequeñas cosas, como decía Amelie, los sueños que aún no se han cumplido. El camino que me ha llevado hasta ese punto es únicamente eso, un camino, y mi mirada siempre debe dirigirse hacia el norte. Un aplauso a quienes pueden vivir de lo que les dicta el corazón, a quienes saborean el último sorbo del café. A los que sueñan por el día, duermen algunas noches, otras se las fuman calada a calada. A los que lloran en el cine si la escena es triste, a todos que se lazan a vivir aventuras sin ser niños, porque eso es la vida misma.
Aprovechar cada instante y arrojar todos los relojes, ya sean de cuerda, de pulsera o de arena, por la ventana. A quienes pueden gritar, incluso cuando saben que pueden oirles. Pasar de formalismos. A mi me importa más si la gente sonríe que si van bien vestidos. Y empezaré a comer como quiera, cuando quiera y donde quiera, sin importar el lado donde esté el tenedor.
Un hurra para los que pueden hacer lo que sienten y de la forma en que lo sienten. Los que pueden vivir intensamente si el de al lado es un poco más feliz. El mundo puede cambiar, y los colores pueden existir si yo los pinto. Pasar de superficialidades y vivir, vivir de verdad. Todo cambia según el cristal con él que se mira, así pues, debemos llevar cristales de colores. Quisiera ver un atardecer y retratarlo en mis ojos, descubrir el mejor sabor del mundo para saborearlo, vivir un momento maravilloso y grabarlo en mi corazón.
A veces pienso que si nunca encuentro lo que busco, es porque tengo que mirar atrás y encontrar el lugar donde nacen los sueños. O buscar el mar, o el amor. O el sol, o la tormenta.
He de vivir, reir... pero sobre todo, soñar...

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