- ¿Si?
- ¡No está saliendo bien! ¡Esto es lo que pasa por decir la verdad o tan solo una parte de ella! ¡Conseguir lo que te mereces no es justo!
- ¿Donde estás?
- He robado una furgoneta del parque y estoy persiguiendo a Michael por la Avenida Michigan. ¡George, todo esto es culpa tuya: le he dicho la verdad, le he dicho que le quería y le he besado y esto es lo que ha pasado!
- Jules, una pregunta: cuando has besado a Michael, ¿te ha devuelto el beso?
- ¿Qué quieres decir? Estábamos labios con labios.
- Quiero decir, ¿ha habido algo en ese beso que te lleve a pensar que esta persecución acabará felizmente?
- ¡Eso es irrelevante, nos interrumpieron!
- ¿Quién os interrumpió?
- ¡Kimmi! ¡Lo estropeó todo y Michael se ha puesto a perseguirla antes de responderme!
- ¿Michael persigue a Kimmi?
- Si.
- ¿Y tú persigues a Michael?
- ¡Si!
- ¿Y a ti? ¿Quién te persigue? ¡NADIE! ¿Lo captas? Ahí está tu respuesta: ¡Kimmi!
- ¡NO!
- ¡SI! ¡Tu no eres la elegida! Venga, por el amor de Dios, la boda es a las 6 de la tarde. ¡Tienes una breve pero evidente oportunidad de hacer lo correcto!
Rutinas...
Seguramente, lo verdadero de este sol que hoy no ciega es
que aún permanece el deseo de una taza de café. Nada más rutinario que el adormecedor
ruido del microondas, un cigarro en el patio, quizás con la música atravesando
los oídos y el mechero en la mano, perdiéndome en el olor del café y el humo
del pitillo, y vuelvo a imaginarme en París, con la misma rutina.
Y sonrío, al pensar en esas caras largas madrugadoras, en los tacones de
las mujeres que van al trabajo, los maletines de cuero, las cafeterías con
tazas en la barra y periódicos del día en una esquina, y las chicas, dando los
buenos días, y no a lo Debbie Reynolds, como lo hizo en "Cantando bajo la lluvia", que es como debería ser.
Perderme en el arte inexistente o no, y en algunos ojos
perdidos en un rostro pálido, típico del Renacimiento. Apareciendo alguna
melodía de un compositor ruso, o quizás alemán. Los bostezos en una clase de
análisis, recordando algunos versos de Walt Whitman y surcando las olas de mis sábanas.
Sentirme como un personaje de Jane Austen, o tener una gran
voz, como Ella Fitzgerald, capaz de desgarrarme, y convertirme en Gilda por
momentos y "me llamarían tierra de nadie" bailar la música de otros tiempos, y viajar en una carretera perdida
en un Ford Thunderbird del 66, azul, mientras me pierdo entre bandas sonoras a todo volumen.
Primavera, ven, y cúrame el invierno.
"Todo ha florecido en estos campos, manzanos, azules titubeantes, malezas amarillas, y entre la hierba verde viven las amapolas el cielo inextinguible, el aire nuevo de cada día, el tácito fulgor, regalo de una extensa primavera [...] y el solo amor no basta, ni el salvaje y extenso aroma de la primavera.
Y para ti, ¿qué son en este ahora la luz desenfrenada, el desarrollo florar de la evidencia, el canto verde de las verdes hojas, la presencia del cielo con su copa de frescura?
Primavera exterior, no me atormentes, desatando en mis brazos vino y nieve, corola y ramo roto de pesares, dame por hoy el sueño de las hojas nocturnas, la noche en que se encuentran los muertos, los metales, las raices, y tantas primaveras extinguidas que despiertan en cada primavera."
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