Para ti... =)

En este preciso instante, estás esbozando una de tus mejores sonrisas, y es porque sabes que estas líneas son exclusivamente para ti.
Lo cierto es que puedo pararme a pensar y buscar en mi memoria parte de nuestra historia, para plasmarla aquí...
Érase una vez, una niña con brillantes ojos color otoño y espectacular sonrisa, que decidió, sin darse cuenta, que yo formara parte de esa historia que íbamos a comenzar.
Todo empezó cuando mis abuelos tuvieron a mamá Misi y a mamá Ana, que a su vez, cada una, nos tuvieron a nosotras. Es decir, yo te vine impuesta y tu me viniste impuesta. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera sido así? No nos habríamos conocido, y yo… no sería como soy ahora, porque parte de mí se ha formado por ti.Nuestra infancia hemos sido nosotras mismas, porque hemos pasado más tiempo juntas del que hubiéramos imaginado. Y ahora mismo he de decirte que me encantaría darte como regalo de cumpleaños una cosa: un viaje a la calle Isaac Peral durante los días de verano. Un helado de nube para compartir. Un balón de fútbol para jugar al volleyball fingiendo ser invencibles como Katia. Un viaje de vuelta para llegar a tu casa y preparar un pizza.Un día en Granada nosotras solas. Un descapotable azul y una casa con piscina.
Me gustaría regalarte esta canción: 

y un baile. Me gustaría regalarte un día en el que sólo existamos tú y yo, y que nos sintamos como Thelma y Louise. Me gustaría llevarte de nuevo a un mundo sin preocupaciones como lo era el nuestro antaño. Pero desde luego, tenemos toda la vida para convertir los días en sueños, y dejarnos llevar por los momentos, las risas, los llantos, incluso los enfados y el odio, que también han hecho posible que puedas decirme “¿Qué has hecho ya?” y que seamos como somos. 
Quisiera ser yo la que haga que en este día no dejes de sonreir. Quisiera poder llevarte a los rincones mágicos del universo para que juntas pudiéramos investigar y descubrir…
Me gustaría poder estar allí y darte un abrazo, porque hoy has conseguido que mis pensamientos se centren en ti y que el deseo de matarte a besos sean mi único propósito.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Y por último, me gustaría decirte que ahora mismo necesito un chocolate caliente, miles de abrazos tuyos, y una de tus miradas, esa que tienes cuando nos vemos (y no estás enfadada…) para que puedo intentar grabarla de nuevo sin yo saberlo. Necesito contar los segundos hacia atrás y jugar, siempre jugar…
¡TE QUIERO!



Si una serpiente se empieza a comer su cola, acaba comiéndose absolutamente todo su cuerpo, ¿dónde estaría la serpiente, si está dentro de su estómago que, a su vez, está dentro de ella?

Sueño nupcial

Con cálida aflicción, al fin se deshizo el largo beso:
y como las últimas gotas repentinas caen
del resplandeciente alero cuando la tormenta ha huido,
a solas vaciló el latir de sus corazones.
Sus pechos se apartaron, con el brotar abierto
de las flores nupciales a su lado, extendidas
desde el tallo unido, más aún sus bocas ardiendo
se acariciaron donde yacían separadas.
El sopor los hundió más profundamente que la marea
de los sueños, y sus sueños los vieron sumergirse
y escapar. Delicadas sus almas flotaron de nuevo
por esplendores acuáticos, y, ahogados, grises
objetos del día; hasta que por un prodigio
de leños nuevos y corrientes él se despertó y más
se maravilló: pues ella estaba a su lado.



Dante Gabriel Rossetti

Fire and ice...


Algunos dicen que el fuego consumirá al mundo;
otros afirman que triunfará el hielo.
Por lo que yo sé acerca del deseo,
doy la razón a los que hablan de fuego.
Mas si el mundo debiera sucumbir dos veces,
pienso que sé bastante sobre el odio
para afirmar que su ruina sería igual de grande,
y con ella bastaría.

Robert Frost 

Bukowski - Confesión...

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

<< !Hank! >>

Hank no 
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de 
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.


Granada empezaba a saberme a ti...


Soñé contigo, y con compartir los días y las noches. Pero ahora sólo puedo argumentarlo con suspiros, retazos de sentimientos. Con música, sólo música, aunque también alientos.
Podría hablarte de Granada, y que no supieras nada. Podría hablarte de arte y cine. De silencios contenidos y de ausencias. De un camino de vuelta, de un beso en cada parada, del río. Podría hablarte de improvisación. De miradas penetrantes, de Luar na Lubre, de la hierba del parque. De música y de los placeres sencillos de la vida.
Podría hablarte de tu mano y de la mía, de tu cuello y de mi alma. Podría y no puedo, debería y no debo. ¿Qué sentido tendría?
Confieso que hubo momentos en los que quise explorar los inquietantes rincones de tu cuerpo. Morder tus labios, besar tu cuello, pero sobre todo, acariciar tu alma. Pero siento la perplejidad del pulso acelerado, instantes y sueños de segundos compartidos.
Era maravilloso abrir los ojos y encontrarte a mi lado, y acariciarte el cuello y los labios. Recuerdo que solía enredar mis dedos en tu cabello.
También recuerdo el acelerado ritmo que mi corazón llevaba, y un susurro que decía: “me aterroriza la idea de enamorarme de ti…"
Las cosas son distintas ahora, porque puedo llegar a tener resaca de besos y de paseos todas las mañanas al despertar, porque me acostumbré a ir de la mano a cualquier lugar.
Ahora puedo escuchar dentro de mí esa melodía, esa que no recuerdas, acompañada de tu voz. Puedo ver esas sonrisas que me regalabas. Puedo escuchar tus palabras en medio del silencio. Y aunque el miedo me hunde, y no puedo esperar nada más, el vacío se ha abierto en mi.
Y eso que Granada empezó a saberme a ti...

Érase una vez, en un país lejano, un joven príncipe que vivía en un resplandeciente castillo.
A pesar de tener todo lo que podía desear, el príncipe era egoísta, déspota y consentido.
Pero, una noche de invierno llegó al castillo una anciana mendiga, y le ofreció una simple rosa, a cambio de cobijarse del horrible frío.
Repugnado por su desagradable aspecto, el príncipe despreció el regalo y expulsó de alló a la anciana.
Pero ella le advirtió que no se dejara engañar por las apariencias porque la belleza se encuentra en el interior.
Y cuando volvió a rechazarla, la fealdad de la anciana desapareció dando paso a una bellísima hechicera.
El prícipe trató de disculparse, pero era demasiado tarde, pues ella ya había visto que en su corazón no había amor.
Y como castigo lo transformó en una horrible bestia y lanzó un poderoso hechizo sobre el castillo y sobre todos los que allí vivían.
Avergonzado por su aspecto, el monstruo se encerró en el interior de su castillo con un espejo mágico como única ventana al mundo exterior.
La rosa que ella le había ofrecido era en realidad una rosa encantada que seguiría fresca hasta que él cumpliera 21 años.
Si era capaz de aprender a amar a una mujer y ganarse a cambio su amor antes de que cayera el último pétalo, entonces se desharía el hechizo.
Si no, permanecería condenado a seguir siendo una bestia para siempre.


Al pasar los años comenzó a impacientarse y perdió toda esperanza...pues, ¿quién iba a ser capaz de amar a una bestia?



Cierra los ojos. Te llevaré a un lugar... =)

...Disfrutando Granada...
Quisiera que me llevaras lejos... a algún lugar en el que dejemos de existir...
Quisiera agarrarme y disfrutar del camino...
Quisiera esconderme contigo en ese lugar, y no aparecer hasta mañana... =)


Honestamente cuando uno camina puede caerse. ¿Pero qué hacemos cuando nos caemos? Nos levantamos, todo el mundo sabe levantarse. Porque si yo me pongo a andar, no llegaría a ninguna parte…A veces en la vida cuando uno se cae, puede sentir que no tiene fuerzas para levantarse de nuevo. ¿Crees en la esperanza? Intentaré levantarme 100 veces, y si vuelvo a caerme 100 veces…si fracaso y me doy por vencido ¿Creen que así podre levantarme? No. Si fracaso, lo volveré a intentar…Otra vez y otra vez. Pero no es el fin. Lo que importa es cómo vas a terminar. Vas a terminar siendo fuerte. Y así encontrarás la fuerza para levantarte…”

Canto a mi mismo - XXII


Y tú, mar... También me entrego a ti.
Sé quién eres muy bien.
Desde la playa veo tu mano invitadora que me llama.
Creo que no quieres retirarte sin acariciarme.
Bien. Haremos un viaje juntos.
Aguarda a que me desnude y llévame contigo hasta perder de vista la tierra.
Arrúllame y déjame dormir y soñar en los blandos cojines de tus olas,
úngeme con tu amorosa espuma,
Yo te pagaré con amor.
Parece que las casualidades existen, pero en realidad sólo existe el deseo de la casualidad, porque nadie se detiene a enfrentarse a los horizontes de la casualidad…
Ahora solo intento sonreir, porque sé que tengo la magia de no saber en que sitio prefiero estar… por eso se muestra, pero vuelve a ocultarse, con un simple click en mis dedos…
Y un día, así, de repente, aparezco por un mundo nuevo, aunque también me encuentro perdida y confusa, pero pensando como nunca me di cuenta, y otro día aparezco en el mundo que siempre he querido, ansiosa por quedarme para siempre…
Camino ahora observando las manos de las personas que caminan por la calle y ando buscando estrellas en las pupilas de los que me rodean, y aguantan la mirada más de dos segundos…
Ahora puedo pintar y formar palabras y música, en una Granada que aún no conozco… deseando encontrarme la música por sus calles, los verdaderos artistas que disfrutan con el sonido de instrumentos creados por ellos mismos para complacer a unos cuantos, a los que saben valorar ese arte… Es realmente maravilloso. Y no me he dado cuenta hasta hoy. Hasta que desde la terraza de Miguel se podía ver la verdadera Granada, con el silencio que los coches han robado siempre, con el sonido de los pájaros y las luces de la Alhambra.
Quizás, la magia de los momentos es no saber, es la inquietud y la duda de qué será lo que viene a continuación, de qué pasaría si…
Simplemente, me siento mejor de lo que esperaba, y supongo que estoy dispuesta a correr riesgos...
Parece que he descubierto mis ganas de seguir adelante... con la música...
Ahora mi única intención es alcanzar el sol…

Ha dejado de importarme el salir corriendo e intentar escapar, porque sé que me acabará encontrando…
Aunque dude de mis días azules, y aunque crea que mis recuerdos lo derrumbarán. Aunque sea más de valorar los momentos cuando ya pasaron, aunque sepa llorar sabiendo que nadie me va a escuchar. Llegará. Me arrebatará todo lo que pienso y no podré dejar de sonreir. Aunque haya pasado quinientos días grises, y haya visto pasar las horas muertas en aquel rincón. Si, fui capaz de sonreir dos días en un año, y creí que nunca más pasaría. Creo que todo empieza a ser efímero, porque me lo arrebataron todo. Pero esta vez no será así… He trazado un plan perfecto con su nombre, y el dos parece un número mágico... 
En mis ojos puede verse el tiempo detenido preparado para conquistar el universo. He descubierto que puedo caminar sin rumbo, sin detenerme, como quien no sabe a dónde ir, sin importar las horas, ni los minutos, ni siquiera los segundos… Cómo si con eso pudiera crear mi propio universo, irreal, utópico, perfecto, en el que las meriendas son deliciosas y los relojes se derriten como los de Dalí, para dar paso a otro tiempo que nadie puede ver, porque sólo existe en mis manos. Llegará, derribará todos tus recuerdos para dar paso a otros nuevos. Volveré a creer en los finales felices, o simplemente en su inexistencia. Sabré que cada momento es especial, me perderé en la última fila del cine llenando la película con miradas de fuego. Sea como sea terminará siendo amor, no el amor de las películas, siempre predecible, hablo de otra clase de amor, un amor que se descubre con la experiencia. Porque he paseado bajo un cielo lleno de estrellas, saboreado el chocolate caliente, que a su vez calentaba mis manos, y viajado en el espacio, y en el tiempo... Porque he sido capaz de sonreir sin que importara nada más.
¿Sabéis de qué hablo? Eso tiene nombre. Se llama felicidad, y acabará encontrándome.