Ha empezado a surgir una magia en estas fechas que hace que todo cobre sentido. O tal vez sea que los días de lluvia han hecho las maletas y hoy me despierto con un sol resplandeciente, capaz de sacarme la mejor de mis sonrisas. O puede incluso que una mirada me haya hecho recobrar la esperanza. Puede que haya terminado la extraña costumbre que tengo de todo lo que tengo delante de mí o que haya aprendido que lo mejor que he podido hacer es esperar. Yo sé que hubo un tiempo en el que dejé de existir, y todo acabó para mí. Pero ahora todo ha vuelto a cambiar. Ese vacío interior que antes era gris, se ha llenado con los colores de la primavera.
Parece que todo empieza a ser perfecto. Recuerdo cómo el viento me despeinaba y me enfriaba la nariz hace unas horas. Como los granitos de arena se movían en un baile, y dentro de mí sonaban mil canciones. Y escuchaba la voz de una de ellas, una voz que sonaba en mi interior haciéndome sentir tan… viva. Viva de nuevo. Deseaba que esa voz no se apagara, que pudiera seguir fluyendo por todos los conductos de mi cuerpo, llenándolos con esa melodía tan dulce. Era como estar en otro lugar, en un lugar desconocido para mí, pero increíblemente maravilloso. Lejos de todo, pero cerca de algo nuevo. Cerca de alguien a quien yo no esperaba, junto con su voz. Esa voz…
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