El 3 de septiembre de 1973 a las 18 horas, 20 minutos, 32 segundos, un moscón de la familia de las Calliphoridae, capaz de batir las alas 14000 veces por minuto se posaba en la calle St. Vincent, Montmartre.
En el mismo instante, en un restaurante cerca del Moulin de la Gallette, el viento se colaba como por arte de magia bajo un mantel haciendo bailar unas copas sin que nadie lo viera.
Al mismo tiempo en la avenida Trudain 28 quinto piso del distrito número 9 de París. Lujen Conerd al regreso del entierro de su mejor amigo Emile Maginot, borraba su nombe de la agenda.
Siempre en ese mismo instante, un espermatozoide provisto de un cromosoma X perteneciente a Rafael Poulain se separaba del pelotón para alcanzar a un óvulo perteneciente a la señora Poulain, de soltera Amadine Foue. Nueve meses después nacía Amelie Poulain.
El padre de Amélie, ex médico militar, trabaja en un balneario termal de Enghien-les-Bains. Labios apretados indican dureza de corazón. A Rafael Poulain le disgusta orinar cerca de alguien, atraer miradas de desdén hacia sus sandalias, y salir del agua y sentir que se le pega el bañador. A Rafael Poulain le gusta arrancar a trozos el papel pintado, poner en fila todos sus zapatos y lustrarlos con esmero, vaciar su caja de herramientas, limpiarla bien y volver a ponerlo todo en su sitio.
La Madre de Amélie, Amandine, fue institutriz nacida en Gueugnon, es de naturaleza inestable y nerviosa ( tic facial indica agitación neurótica). A Amandine Poulain le disgusta que el agua caliente le arrugue la yema de los dedos, que alguien que no le gusta le roce la mano y tener marcas de almohada en las mejillas al despertar. A Amandine Pouilan la gusta la ropa de los patinadores artísticos, dejar el parquet como una patena, vaciar el bolso, limpiarlo bien y ordenarlo de nuevo.
Amélie tiene 6 años. Como a todas las niñas le encantaría que su padre la cojiese en brazos de vez en cuando, pero él solo tiene contacto físico con ella durante el examen médico mensual. La pequeña, desconcertada por esta intimidad excepcional, no puede impedir que su corazón lata con fuerza, por ello su padre la cree víctima de una anomalía cardíaca. A causa de esta ficticia enfermedad, la niña no va a la escuela y es su madre quien hace de profesora.
Privada del contacto con otros niños, debatiéndose entre el nerviosismo de su madre y el frio distanciamiento de su padre, Amélie se refugia en un mundo imaginario inventado por ella. En él, los discos de vinilo se fabrican como crepes, i la vecina (en coma des de hace meses) está así porque ha decidido dormir de un tirón las horas que le restan de sueño en toda su vida.
El único amigo de Amélie se llama Cachalote, por desgracia el ambiente familiar le ha vuelto neurasténico y suicida. Los intentos de suicidio de Cachalote aumentan el estrés materno. Se toma una decisión.
Para animar a Amélie, su madre le regala una instamatic Kodak de segunda mano. Aprovechándose de la ingenuidad de Amélie, un vecino le hace creer que su cámara tiene un defecto: provoca accidentes.
Como ha tomado fotos toda la tarde, la espantosa duda asalta a la niña al caer la noche y se derrumba ante la tele agobiada por la responsabilidad de un gigantesco incendio, dos descarrilamientos y la caída de un boin 747. Unos días después, al darse cuenta de que su vecino se burló de ella, Amélie decide vengarse. [...]
Privada del contacto con otros niños, debatiéndose entre el nerviosismo de su madre y el frio distanciamiento de su padre, Amélie se refugia en un mundo imaginario inventado por ella. En él, los discos de vinilo se fabrican como crepes, i la vecina (en coma des de hace meses) está así porque ha decidido dormir de un tirón las horas que le restan de sueño en toda su vida.
El único amigo de Amélie se llama Cachalote, por desgracia el ambiente familiar le ha vuelto neurasténico y suicida. Los intentos de suicidio de Cachalote aumentan el estrés materno. Se toma una decisión.
Para animar a Amélie, su madre le regala una instamatic Kodak de segunda mano. Aprovechándose de la ingenuidad de Amélie, un vecino le hace creer que su cámara tiene un defecto: provoca accidentes.
Como ha tomado fotos toda la tarde, la espantosa duda asalta a la niña al caer la noche y se derrumba ante la tele agobiada por la responsabilidad de un gigantesco incendio, dos descarrilamientos y la caída de un boin 747. Unos días después, al darse cuenta de que su vecino se burló de ella, Amélie decide vengarse. [...]
Ella es Suzanne, la dueña. Suele beber, pero nunca ha derramado un vaso. Siendo joven fue bailarina ecuestre. Le gustan los deportistas que lloran por un fracaso, y le disgusta ver en su cafetería a un hombre que es humillado ante su hijo. En el estanco trabaja Georgette, la pobre es hipocondríaca, cuando no tiene migrañas le molesta la ciática. Le disgusta oír la frase: "Que Dios bendiga el fruto de tu vientre".
Esta es Gina, la compañera de Amelie. Su abuela era curandera. Lo que le gusta es hacer crujir los huesos de los dedos. La vemos sirviendo un batido de frambuesa a Hipólito, un escritor fracasado. A él lo que más le gusta es ver cornear a un torero por la tele. El tipo que les mira con el ceño fruncido es Joseph, un amante celoso rechazado por Gina. Espía para comprobar si alguien le sustituye; le gusta reventar las burbujas del plástico de embalaje. Y por último Philómene, la azafata. Amelie cuida a Rodri, su gato cuando ella está de viaje. A Philómene le gusta el ruido que hace el cuenco de su gato. A Rodri le encanta estar presente cuando cuentan cuentos a los niños.


jajajaja te acuerdas lo que me costó ver esta peli???me dormí 3 veces antes de poder ver el final!!!!jajaaja pero luego me gustó...
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