No es mucho pedir...


Cualquiera que no necesite razones para pedirme perdón y que pueda ponerme nerviosa de vez en cuando.
Que conozca la sensibilidad de mi espalda y que sepa que prefiero dormir boca abajo.
Alguien que sepa seguirme el juego y pueda bajar las escaleras de dos en dos.
Que abandone las costumbres para amoldarnos a un nuevo reloj.
Alguien que me busque con la mirada en un lugar concurrido. Que sepa que no me gusta el olor de la canela.
Que me despierte diciendo "buenos días" a las ocho de la tarde, y que pueda dormir envuelto en mis sueños.
Alguien que no quiera pronunciar la palabra magia por si desaparece su encanto… pero que me la susurre al oído sin pensarlo dos veces antes de hacerlo.
Alguien capaz de enseñarme que no hay dos días iguales, a pesar de que siempre deambulamos por las mismas calles y los mismos bares.
Cualquiera con el que pueda perder el norte. Sin brújulas. Que pueda enseñarme las constelaciones que conoce y pueda traerme alguna estrella sin nombre de vez en cuando.
Que no sea demasiado pesimista ni exageradamente optimista y que pueda ver ciertas películas por mí.
Alguien que baile conmigo bajo la lluvia y alguien que pueda dibujarme. Cualquiera a quien pueda cantarle, o quizás componerle una melodía.
Alguien que nunca diga mi nombre, pero que me llame siempre.
Que pueda agarrar una maleta y esperar un tren sin destino.
Alguien que se crea mi suerte y mis casualidades.
Pero sobre todo, cualquiera que esté siempre muy, muy cerquita, que sea capaz de girar únicamente con mis caprichos, al menos de lunes a jueves, y que pueda sonreírme los 365 días del año.

1 comentario:

  1. Me encanta esto que has escrito... desde luego, esa mezcla que haces entre poesía, cine, tus pensamientos, y fotografías... es maravillosa! :)

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