Maneras irresistibles que mantienen el rumbo...
De pronto aparece el silencio, ese al que nadie muestra interés alguno. Y es entonces, lejos, donde (y cuándo) no estoy yo, ni nadie, únicamente el silencio.
Y me veo sumergida en este torbellino de vacío, de nada.
Engañada por mi mente en este viaje imperceptible, capaz de ver una infinidad de apariencias a la deriva en un condenado caos.
Silencio, calma, vacío, nada.
Un mundo sin un ápice de luz, sin voz. Sin poder correr hacia ningún lugar (o hacia todos), quizás lugares sin nombre.
Y aún no entiendo por qué se evaporan las lágrimas ante la catástrofe que me traen los segundos en el momento en que me pierdo entre el vacío de mis entrañas.
Podría dejarme llevar por la multitud que camina por las aceras cuando asalta la noche, cuando podría ser una compositora de la sinrazón.
Es probable que tirar los dados en un tablero y jugar al azar sea lo más fácil, o incluso controlar la solución a mi antojo que luchar y enfrentarme al fracaso.
Rociarme de aire o de noches estrelladas o de rock...
Podría ser la dueña de mis pasos, de los senderos intransitables y recrearme en los sueños imposibles.
Podría deambular con una voz que alcance el cielo, con unos ojos capaces de otear el arcoíris.
¿Podría cambiar el velo de mi alma por acero inoxidable?
Me encierro en el olvido. Sin recordar cambian las estaciones.
Mirar como queriendo seguir en el mismo lugar.
Y llueve de mil formas diferentes.
Abrazarme a un solo segundo para ver que merece la pena abalanzarme a la nada con la piel desnuda.
Recogiendo los disparos del miedo, la sacudida del tiempo y sus segundos, y las cien alboradas de frío…
"Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías, y es poque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. La vida es esto, la niebla."
[Miguel de Unamuno]

1 comentario:

  1. Me encanta tu forma de escribir, porque tiene tanta fuerza... es apasionante!

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