Escuchar algo de Hans Zimmer, sin poder dejar los sueños estancados en un rincón e imaginándome a mí sola en una enorme sala vacía, escuchando tocar una gran orquesta dirigida por él.
Deseando pisar lugares secretos llenos de magia, sin necesidad de salir de mi rincón.
Emborracharme de vida al ritmo del movimiento del mar y su baile perpetuo, y surcar esas aguas en un barco con velas de papel.
Y perder el norte y cualquier otro punto cardinal.
Una escapada de los tiroteos al corazón en nombre de mi debilidad, donde el viento vuelva a despeinarme una vez más, y despertar en la luna.
Yo soy gris, pero a la vez de colores. De todo y de nada al mismo tiempo. Puedo llorar y reir a la vez e incluso a partes iguales, pero siendo el viento mi capitán.
Pero a veces la carretera se encoge con el eco de mi voz, aun cuando vivo a kilómetros luz.
Y pienso que soy la única que veo pasar el tiempo mientras me pierdo en aceras de lluvia y niebla.
Sé que las noches en las que eché en falta los mundos que no descubrí llegarán, y entonces no podré hacer otra cosa que mirar los cuadernos en los que escribía mil historias imposibles.
Y siempre volviendo a deambular por las esquinas donde se esconden los olores y una canción que hiere un corazón destruido y saqueado, pidiendo un color diferente.
Me apetece un día de lluvia.
No me apetece arrebatarte más de esos segundos a tu lado, aunque siempre me gustó tu sombra."Mira tan lejos como puedas, hay
espacio ilimitado allá,
cuenta tantas horas como puedas, hay
tiempo ilimitado antes y después."
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