cada vez más cerca de un cielo gris...


Me gustaría coger una mariposa y abrirla, porque así, quizás, podré descubrir si en su cuerpo se esconde esa magia de la que habla todo el mundo.
Seguramente no hay más magia que la que se encuentra en mis pupilas... o en las tuyas. Que no hay ninguna otra luz que nos alumbre más que nosotros mismos.
Así que subiré al cielo para pasear por las estrellas, y entonces, sólo entonces, sabré si el cielo es tan azul como he creído siempre, como siempre lo he visto desde aquí abajo.
¿Existe esa magia? Quizás sólo sea una de nuestras creaciones.
Compondré versos de rima impar y los guardaré en cajones llenos de polvo, para saber si sobreviven al paso del tiempo.
No hay más magia que la que se ve pintada en mis ojos cuando brilla el sol y la luna resplandece.
Luego luz y oscuridad se convierten en uno solo, dejando que las palabras me guíen hacia la "magia" del primer día.
Pero nada significa nada. Y ese es el problema.
. . .
"-Esa chica del vaso de agua... creo que está distraída porque está pensando en alguien.
-¿Te refieres a alguien del cuadro?
-No, quizá un chico con quien ella se cruzó y le dio la impresión de que los dos se parecían.
-Ah, osea que ella prefiere imaginarse una relación con alguien ausente que tener una con los que están a su lado.
-No sé... Quizá sea lo contrario y ella se desvive por arreglar la vida de los demás.
-¿Y de ella? De todos los desarreglos de su vida, ¿quién se ocupará?"

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