8 de Marzo. Un día para recordar.


Si te describo la forma en qué descifraba los jeroglíficos y, en ocasiones, los mensajes en código Morse. Como se puede interpretar las mañanas o un sol callado e inocente.

O cómo llegó a pesar en mis oídos las palabras que llegaban de los labios de aquél hombre: “pruébate”.  

Te lo diré: guardando los sonidos y colores que ella dejó un día, hace mucho tiempo, en mi ventana, observando su forma, su brillo, sus teclas y el “click” que se oía cuando se pulsaban.

Dejando un viaje al aire sólo de ida en el interior de la plata. Y viendo la luz a través de los agujeros, permitiendo su metamorfosis.

Y ahora, me encuentro buscando, al este y al oeste. Esperando.

Ya no está.  Y estoy echa polvo. 

1 comentario:

  1. ¿Has mirado bien? A veces lo que buscamos está tan cerca que cuesta verlo...

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